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Saber cómo calentar una casa económicamente no depende solo de elegir el aparato más barato de comprar, sino de entender cuánto cuesta cada kWh de calor una vez el sistema ya está funcionando en casa, que es donde de verdad se nota el gasto mes a mes. Estufas de pellets, calderas de biomasa y bombas de calor por aerotermia son hoy las opciones que más se comparan entre sí, y cada una tiene un perfil de coste, comodidad e inversión inicial distinto. En este artículo repasamos cada sistema y comparamos su coste real por kWh útil, para que la decisión se tome con datos y no solo con la primera impresión.

¿Qué es lo más barato para calentar una casa?

La respuesta corta es que depende de si se mide el coste del combustible o el coste final del calor que llega a la habitación, y esa diferencia es clave. Un sistema puede tener un combustible barato pero un rendimiento bajo, mientras que otro parte de una energía más cara pero la multiplica varias veces antes de convertirla en calor. Hoy en día existen básicamente tres formas de producir calor en una vivienda: quemar un combustible sólido como pellets, leña o hueso de aceituna; generar calor mediante una resistencia eléctrica, como en un radiador convencional; o extraer y concentrar el calor que ya existe en el aire exterior mediante una bomba de calor, el principio en el que se basa la aerotermia. Las tres son válidas, pero su coste por kWh útil varía mucho entre sí, como se ve más adelante en la comparativa.

Tipos de sistemas de calefacción económica

como calentar una casad e forma economica con estufa de pelletsAntes de comparar cifras conviene entender cómo funciona cada sistema y en qué tipo de vivienda encaja mejor, ya que la calefacción más barata sobre el papel no siempre es la más adecuada para cada caso.

Estufas de pellets

Queman pellets, un combustible fabricado a partir de serrín compactado, en una cámara de combustión que reparte el calor por convección natural o forzada mediante un pequeño ventilador. Son la opción más habitual para calentar una sola estancia o una vivienda pequeña, ya que su instalación es sencilla -apenas requiere una salida de humos- y su precio de compra es asequible en comparación con una caldera. El mantenimiento se reduce a vaciar el cenicero y limpiar el cristal con cierta regularidad, y su rendimiento suele superar el 85-90%, lo que significa que aprovechan la gran mayoría de la energía del combustible.

Calderas de pellets

Funcionan bajo el mismo principio que una estufa, pero en lugar de calentar el aire de una habitación, calientan agua que circula por los radiadores o el suelo radiante de toda la vivienda, igual que haría una caldera de gas o de gasóleo. Incorporan un depósito o silo desde el que se alimentan de forma automática durante días o semanas sin intervención manual, lo que las hace muy cómodas para quien busca sustituir por completo un sistema de gasóleo sin renunciar a la comodidad de encender un termostato y olvidarse del resto. La inversión inicial es sensiblemente mayor que la de una estufa, pero permite calentar toda la casa y también producir agua caliente sanitaria en la mayoría de modelos.

Estufas y calderas de biomasa

El término biomasa engloba un abanico más amplio de combustibles sólidos de origen orgánico: además del pellet, incluye la leña tradicional, la astilla de madera o el hueso de aceituna, muy habitual en las zonas productoras de aceite. Las estufas y calderas de biomasa que admiten varios de estos combustibles ofrecen más flexibilidad a la hora de comprar, ya que el usuario puede aprovechar el precio más competitivo en cada momento o incluso combustible propio en el caso de fincas rurales con acceso a leña. A cambio, requieren un mantenimiento algo más frecuente que las de pellet puro, ya que combustibles como la leña o el hueso generan más ceniza y necesitan una limpieza más regular de la cámara de combustión.

Aerotermia

A diferencia de los sistemas anteriores, la aerotermia no quema ningún combustible: una bomba de calor extrae la energía térmica que ya está presente en el aire exterior, incluso con temperaturas bajas, y la concentra para calentar la vivienda mediante suelo radiante, radiadores de baja temperatura o fancoils. Su gran ventaja es que, por cada kWh de electricidad que consume, puede entregar entre 3 y 4 kWh de calor, gracias a un rendimiento conocido como COP, lo que la convierte en uno de los sistemas con menor coste por kWh útil del mercado actual, especialmente si se combina con placas solares para cubrir parte de ese consumo eléctrico. Además, el mismo equipo puede producir frío en verano, algo que ningún sistema de combustión ofrece. Si quieres entender con detalle cómo rinde en la época más fría del año, en nuestro artículo sobre cómo funciona la aerotermia en invierno explicamos su funcionamiento incluso con temperaturas bajo cero.

Comparativa de coste por kWh útil entre sistemas de calefacción

Para comparar sistemas de forma justa no basta con mirar el precio del combustible, hay que traducirlo al coste real del calor que efectivamente llega a la vivienda, teniendo en cuenta el rendimiento de cada equipo. La siguiente tabla recoge una estimación orientativa del coste por kWh útil de cada sistema, calculada a partir de los precios medios actuales de cada combustible y del rendimiento habitual de los equipos disponibles en el mercado.

Sistema Coste orientativo por kWh útil Nota
Aerotermia (bomba de calor) 0,05 – 0,07 € Electricidad multiplicada por el COP del equipo (3-4 de media)
Pellets 0,06 – 0,08 € Precio muy estable, poco sensible a crisis energéticas
Gas natural 0,07 – 0,09 € Depende de la tarifa contratada y del término fijo
Gasóleo de calefacción 0,09 – 0,11 € Ligado a la cotización internacional del petróleo
Electricidad directa (radiadores) 0,20 € o más Sin ningún efecto multiplicador, todo el calor es 1:1

Como muestra la tabla, la aerotermia y los pellets se mueven en cifras muy similares y sensiblemente por debajo del gasóleo o la electricidad directa, aunque la aerotermia tiende a ganar la comparación cuando se combina con autoconsumo solar, ya que buena parte de la electricidad que necesita puede generarse en el propio tejado sin coste variable alguno. Los pellets, por su parte, destacan por tener un precio históricamente muy estable, poco expuesto a las subidas bruscas que sí sufren el gas o el gasóleo en momentos de tensión en los mercados energéticos internacionales.

La decisión final no depende solo del coste por kWh, sino también de la inversión inicial, el espacio disponible para almacenar combustible y el nivel de comodidad que se busca: quien no quiere ocuparse de cargar sacos ni limpiar cenizas encuentra en la aerotermia una solución prácticamente sin mantenimiento, mientras que quien prioriza una inversión inicial más contenida y no le importa el mantenimiento manual puede encontrar en el pellet una alternativa igual de económica en el día a día.

Cómo calentar la casa sin gastar mucho dinero

Más allá de qué sistema instalar, hay una serie de medidas que reducen el gasto de calefacción sea cual sea el equipo que tengas en casa:

  • Mejora el aislamiento antes que la potencia. Una vivienda mal aislada pierde el calor generado casi tan rápido como se produce, por lo que invertir en aislar ventanas y puertas suele dar más ahorro que cambiar de sistema de calefacción.
  • Zonifica el calor. No hace falta calentar toda la casa a la misma temperatura todo el día: cerrar puertas de habitaciones poco usadas y bajar el termostato por la noche reduce el consumo sin perder confort donde realmente se necesita.
  • Aprovecha las horas más baratas si tu sistema es eléctrico. En equipos como la aerotermia, programar el funcionamiento en las franjas horarias de menor precio de la electricidad reduce el coste sin cambiar el confort percibido.
  • Usa cortinas y burletes. Un burlete en la parte inferior de una puerta o una cortina gruesa en una ventana antigua reducen las corrientes de aire frío que obligan al sistema a trabajar más.

Si además tu vivienda cuenta con un suministro eléctrico de origen renovable, el ahorro se nota también en el resto de la factura, no solo en la calefacción. Puedes consultar nuestra energía verde para viviendas si quieres revisar también este punto de tu factura energética.

Cómo calentar una casa que es muy fría

calentar una casa de forma economicaCuando una vivienda cuesta mucho de calentar incluso con el sistema encendido a máxima potencia, el problema casi nunca está en el equipo, sino en los llamados puentes térmicos: zonas de la envolvente del edificio -ventanas antiguas, cajones de persiana sin aislar, muros sin cámara de aire- por donde el calor escapa de forma constante. En estos casos, subir la potencia de la calefacción es pan para hoy y hambre para mañana, porque el gasto sube sin que la sensación de confort mejore de forma proporcional.

La solución pasa por atacar primero la envolvente del edificio -aislamiento de fachada, cambio de ventanas o al menos de los sellos que las rodean- y, solo después, dimensionar el sistema de calefacción al nuevo nivel de pérdidas, mucho menor. Combinar dos sistemas también ayuda en viviendas muy frías: una estufa de pellets o biomasa como apoyo puntual en la zona de más uso, junto con un sistema base como la aerotermia que mantenga toda la casa a una temperatura estable, suele dar mejor resultado que confiar todo el peso a un único equipo sobredimensionado. Si tu vivienda forma parte de una comunidad o un edificio más grande, en nuestro artículo sobre edificios verdes explicamos cómo la envolvente y la eficiencia energética del propio edificio condicionan el gasto de calefacción de cada vivienda individual.