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El certificado energético es el documento oficial que indica cuánta energía consume una vivienda o un edificio y qué emisiones de CO2 genera para mantenerlo climatizado, iluminado y con agua caliente en condiciones normales de uso. Funciona de forma parecida a la etiqueta de eficiencia de un electrodoméstico, con una escala de letras de la A a la G, y es obligatorio tenerlo siempre que se vaya a vender o alquilar un inmueble en España. En este artículo explicamos qué es exactamente, para qué sirve, qué significa cada letra de la escala y cómo se tramita paso a paso.

¿Qué es el certificado energético?

certificado energetico

Cuando se habla de certificación energética nos referimos a un informe técnico, redactado y firmado por un profesional habilitado, que evalúa el comportamiento energético de una vivienda o edificio y le asigna una calificación que va de la letra A, la más eficiente, a la G, la menos eficiente. Para llegar a esa calificación, el técnico analiza elementos como el aislamiento de fachadas y cubierta, el tipo de ventanas, la orientación del inmueble, los sistemas de calefacción y refrigeración instalados, y la instalación de agua caliente sanitaria, y con todos esos datos calcula, mediante un programa informático reconocido por el Ministerio, cuánta energía necesitaría ese inmueble en un año de uso estándar.

El certificado no mide, por tanto, cuánto gasta realmente la persona que vive en la vivienda -eso depende de sus hábitos-, sino cuánta energía necesitaría el edificio en condiciones normales, lo que permite comparar de forma objetiva la eficiencia de dos inmuebles distintos aunque los ocupe gente con costumbres de consumo muy diferentes.

¿Para qué sirve el certificado energético?

La utilidad más directa del certificado energético es la transparencia en el mercado inmobiliario: permite a quien va a comprar o alquilar una vivienda saber, antes de firmar nada, si se enfrenta a una factura de calefacción y aire acondicionado elevada o moderada, algo que puede suponer una diferencia de varios cientos de euros al año entre dos viviendas de tamaño similar pero con calificación distinta. Por ley, la calificación debe figurar en cualquier anuncio del inmueble, ya sea en un portal inmobiliario o en el escaparate de una agencia, igual que ocurre con el consumo energético de un frigorífico o una lavadora en su ficha técnica.

Más allá de la compraventa, el certificado energético también sirve como punto de partida para planificar reformas: el informe incluye siempre una serie de recomendaciones técnicas -mejorar el aislamiento, cambiar de sistema de calefacción, sustituir ventanas- que ayudan a decidir qué actuación tiene más impacto en la factura, y en muchos casos es un requisito imprescindible para solicitar ayudas públicas o subvenciones a la rehabilitación energética.

Qué significa cada letra del certificado energético

La escala de certificación energética va de la A, con el consumo y las emisiones más bajos, a la G, con los más altos, y aunque las siete letras existen sobre el papel, en la práctica la mayoría del parque residencial español se concentra en las categorías intermedias y bajas, ya que buena parte de las viviendas se construyeron antes de que existieran exigencias de aislamiento tan estrictas como las actuales. La tabla siguiente resume qué representa cada letra, con especial atención a las calificaciones que generan más dudas por su cercanía a la media, la C y la E, y a las que reflejan viviendas con más recorrido de mejora, la F y la G.

que significan las letras del certificado energetico

Como se observa en la tabla, un certificado energético C indica una vivienda con una eficiencia notablemente mejor que la media, algo habitual en construcciones de los últimos quince o veinte años con un aislamiento razonable, mientras que un certificado energético E señala ya un consumo apreciablemente por encima de lo deseable, con margen de mejora claro en aislamiento o en el sistema de climatización.

Las letras F y G son las que peor calificación reflejan y suelen corresponder a viviendas antiguas sin ningún tipo de reforma energética: ventanas de un solo vidrio, fachadas sin cámara de aire ni aislamiento y sistemas de calefacción poco eficientes. No implican que la vivienda no sea habitable ni segura, simplemente que su consumo energético y sus emisiones son los más elevados de la escala, y que una reforma de eficiencia bien planteada tiene aquí el mayor recorrido de ahorro posible.

Cómo obtener el certificado energético de una vivienda

El trámite para obtener el certificado energético de una vivienda siempre pasa por la visita presencial de un técnico competente -arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero con la titulación habilitante correspondiente-, que es el único perfil autorizado por ley para firmar y registrar este documento. Durante la visita, el técnico toma medidas de la vivienda, revisa los materiales de construcción, comprueba el tipo de ventanas y examina los equipos de calefacción, refrigeración y agua caliente instalados.

Con esos datos, introduce la información en un programa informático oficial reconocido por el Ministerio para la Transición Ecológica, que calcula la calificación final, y posteriormente registra el certificado en el organismo competente de la comunidad autónoma donde se ubica el inmueble, paso sin el cual el documento no tiene validez legal. El precio no está regulado y varía según los metros cuadrados y la complejidad del inmueble, aunque como referencia orientativa suele moverse entre 100 y 250€ para una vivienda estándar, a lo que hay que sumar la tasa de registro autonómica. Una vez emitido, el certificado tiene una validez de diez años, salvo que se realicen reformas que cambien de forma sustancial el comportamiento energético del inmueble antes de ese plazo.

Cómo mejorar la calificación energética de tu vivienda

que es el certificado energeticoSubir de letra no siempre requiere una reforma integral: en muchos casos, mejorar el aislamiento de ventanas y cubierta, sellar puentes térmicos o sustituir un sistema de calefacción de combustión por una bomba de calor de aerotermia son actuaciones que, por separado, ya elevan de forma apreciable la calificación final. Combinar estas mejoras con una instalación de autoconsumo solar reduce además el consumo de red del inmueble, otro de los factores que el técnico tiene en cuenta al calcular la calificación.

Si quieres revisar de dónde procede realmente el consumo de tu vivienda antes de decidir qué reforma prioriza, en nuestro artículo sobre el consumo energético de los electrodomésticos según su eficiencia desglosamos qué pesa más en la factura, y en energía verde para viviendas explicamos cómo dar el paso hacia un suministro eléctrico de origen renovable, otro factor que contribuye a un hogar más eficiente y sostenible en su conjunto.