Si estás pensando en comprarte un coche eléctrico o ya tienes uno, seguramente la curva de carga del coche eléctrico te genere bastantes dudas, y es que es bastante técnico. Pero en realidad, entenderla puede ayudarte a cargar tu vehículo de forma más eficiente, ahorrar tiempo… ¡y hasta dinero! Hoy, te contamos qué es exactamente la curva de carga de un coche eléctrico, cómo funciona y por qué no todos los coches se cargan igual. Además, te explicaré qué factores influyen en esa potencia de carga que tantas veces nos hace mirar el reloj con ansiedad en el punto de recarga.
Qué es la curva de carga de un coche eléctrico
Imagina que la carga de tu coche eléctrico es como llenar un vaso con agua. Al principio, el agua cae con fuerza y llena rápido. Pero, a medida que se acerca al borde, la cosa va más lenta, como si cada vez saliera menos.
Eso, más o menos, es la curva de carga de un coche eléctrico. No es lineal. Es decir, no se carga igual de rápido desde el minuto uno hasta que llega al 100%. Al contrario, la velocidad de carga varía dependiendo del porcentaje de batería que tengas.
En términos más técnicos, la curva de carga es la representación gráfica de la potencia a la que se recarga la batería en función del tiempo y del estado de carga (SOC, por sus siglas en inglés: State Of Charge). Y entenderla es fundamental si quieres aprovechar al máximo tu vehículo eléctrico y evitar esperas innecesarias.
¿Cómo funciona esta curva de carga?
Vamos a verlo con un ejemplo práctico para explicarlo mejor. Imagina que tienes un coche eléctrico que admite una potencia máxima de 100 kW. Lo conectas a un punto de carga rápida y ves que al principio está cargando a toda pastilla, rozando los 100 kW. Pero, al pasar del 50% de batería, esa potencia empieza a caer. Esto es totalmente normal. De hecho, es como está diseñado. Las etapas de la curva de carga son estas cuatro:
- Rampa inicial hasta el 20%. La batería se prepara para recibir carga, subiendo la potencia sube progresivamente hasta alcanzar el pico.
- Zona óptima, entre el 20% y el 60%. Es el tramo más eficiente, se carga a la máxima potencia que permite el coche y el cargador.
- Zona de descenso, a partir del 70% u 80%. A medida que se va acercando al 100%, se va reduciendo la potencia para no sobrecalentarse ni dañarse.
- Tramo final, del 90% a 100%. Aquí la potencia baja drásticamente. Cargar del 90 al 100% puede tardar tanto como del 20 al 80%. Por eso mucha gente solo carga hasta el 80% en su día a día si no tienen que hacer ningún viaje ni nada.
¿Todos los coches eléctricos tienen la misma curva?
No, no todo coche eléctrico tiene la misma curva de carga, ya que depende de varios factores. Uno de los principales es la arquitectura de su batería y cómo ha sido diseñada para gestionar el flujo de energía.
Hay coches, como algunos modelos de Tesla o Hyundai, que mantienen una potencia alta durante más tiempo. Otros, en cambio, empiezan a reducir antes. Por eso, a veces ves que un coche con menor batería se carga más rápido que otro con batería más grande: la curva de carga marca la diferencia.
Además, la capacidad del cargador del coche eléctrico y el protocolo de comunicación con el punto de carga también influyen. Así que no, no vale con mirar solo los kWh de batería. Hay que ir un poco más allá.
Factores que afectan a la potencia de carga
Porcentaje de batería
Cuanto más llena está la batería, más lenta será la carga. Este es un principio básico que aplica casi siempre. Las cargas más rápidas se consiguen cuando la batería está por debajo del 50-60%. Así que si estás en un viaje largo, puede que te interese hacer más paradas pero más cortas, en lugar de una sola esperando al 100%.
Conector del vehículo y terminal
La velocidad de carga también depende del tipo de conector que tenga tu coche y del punto de recarga al que lo conectes. Los cargadores rápidos (CC) como los de tipo CCS o CHAdeMO permiten cargas de alta potencia, pero solo si el vehículo también es compatible.
Por ejemplo, un coche que solo admite corriente alterna (CA) a 11 kW no aprovechará un cargador de 50 kW. Y lo contrario también, si tu coche admite 150 kW pero lo conectas a un poste de 22 kW, la curva no será muy buena.
Nivel de degradación
Con el tiempo, la batería se degrada, como cualquier otro componente. Esto afecta a su capacidad total y también a su rendimiento durante la carga. Una batería degradada puede alcanzar antes los umbrales de seguridad que hacen que la carga se ralentice.
Es decir, a más años y ciclos de carga, más sensible será la curva y más temprano comenzará a bajar la potencia.
Limitaciones del coche
Cada fabricante establece ciertos límites por seguridad que marcan cómo se comporta la curva de carga. Estos límites están relacionados con la electrónica del vehículo, la capacidad del sistema de refrigeración y la gestión térmica de la batería. Por eso aunque dos coches tengan la misma batería, uno carga más rápido que el otro simplemente porque está mejor refrigerado o su sistema eléctrico lo permite.
Temperatura
Nos referimos tanto a la temperatura de la batería, como el clima. Una batería fría (como tras una noche de invierno) no cargará bien al principio. Necesita calentarse antes de aceptar potencias altas. Algunos coches tienen sistemas de preacondicionamiento que calientan la batería antes de llegar a un punto de carga rápida, sobre todo si se programa en el GPS. Por otro lado, si por ejemplo hace mucho calor, también se va a limitar la potencia porque obviamente, va a tender a sobrecalentarse.
¿Cómo puedes aprovechar mejor la curva de carga?
Aquí te dejamos nuestros consejos para que puedas aplicar toda esta información en tu día a día:
- Carga solo entre el 20% y el 80% si lo que buscas es velocidad y eficiencia.
- No cargues hasta el 100% a no ser que sea estrictamente necesario para tu trayecto.
- Consulta las especificaciones de tu coche eléctrico, así revisas cuál es su potencia máxima de carga.
- Si vas a hacer un viaje largo, planifica paradas cortas en cargadores rápidos.
- Si tu coche lo permite, usa el preacondicionamiento de batería antes de llegar al cargador.
- No tires de cargas rápidas continuadas, porque puedes desgastar más la batería con el tiempo.
Entender la curva de carga del coche eléctrico es la clave para optimiza tu tiempo de carga, cuidar la batería y, en definitiva, mejorar tu experiencia como conductor eléctrico. Aunque no todos los coches tienen la misma curva, conocer la tuya te ayudará a planificar mejor tus trayectos, a ser más eficiente en tus cargas y a sacarle todo el partido a tu inversión.



