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Elegir materiales con baja huella de carbono es de las acciones más eficaces que podríamos hacer para reducir el impacto climático de la construcción, rehabilitación y en general, de cualquier proyecto que quiera o pueda alinearse con la sostenibilidad.

En este caso, nos referimos al carbono incorporado: todas las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a extraer materias primas, transformarlas, transportarlas, instalarlas y, al final de su vida útil, gestionarlas (reutilización, reciclaje o eliminación). Es distinto al carbono operacional (por ejemplo el que se emite por utilizar climatización, electrodomésticos, etc.), pero es igual de relevante.

Cada vez hay más materiales de construcción con baja huella de carbono y materiales de construcción de bajo impacto ambiental capaces de ofrecer prestaciones técnicas de primer nivel. Para eso, conviene apoyarse en tres ideas:

  1. Unidad funcional y vida útil. No tiene sentido comparar a ojo 1 kg de un material con 1 de otro. Se comparan soluciones equivalentes para una función concreta (por ejemplo, 1 m2 de cubierta con 60 años de vida útil), y ahí entran factores como durabilidad, mantenimiento y reemplazos.
  2. Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y Declaraciones Ambientales de Producto (EPD). Son las fichas y metodologías que permiten evaluar impactos con transparencia. Si puedes, elige productos con EPD.
  3. La distancia de transporte y la disponibilidad de mano de obra y mantenimiento influyen. Un material excelente en teoría puede perder ventaja si viaja miles de kilómetros o si requiere sustituciones frecuentes.

Tipos de materiales con baja huella de carbono

Origen biológico

materiales con baja huella de carbono

Lo primero que hay que tener en cuenta es que menos transformación industrial y más circularidad suelen traducirse en menos emisiones. En cuanto al origen biológico, tenemos: madera certificada, bambú, corcho, fibras vegetales y lana.

Los materiales biogénicos proceden de recursos renovables que, además, almacenan carbono atmosférico durante su vida útil. Cuando se gestionan bien, combinan baja huella con confort higrotérmico y una estética cálida. En cuanto a la madera certificada (FSC/PEFC):

  1. Los árboles capturan CO2 mientras crecen. La madera aserrada y los productos derivados (laminada, CLT, LVL, tablero) requieren menos energía de transformación que el acero o el hormigón convencionales.
  2. Exige certificaciones (FSC/PEFC) para garantizar gestión forestal responsable, así que prioriza proveedores locales para que también el transporte sea más reducido..
  3. Excelente relación resistencia-peso, buenas prestaciones térmicas, montaje rápido y seco.
  4. Tienes que vigilar: protección frente a humedad, rayos UV e insectos; detalles constructivos y mantenimiento programado. Los adhesivos y resinas en productos derivados pueden influir en la huella y en la calidad del aire interior: busca bajas emisiones de COV y EPD claras.

El bambú es bueno porque crece muy rápido, así que es un recurso renovable de alto rendimiento. Es perfecto para revestimientos, tarimas, mobiliario y elementos estructurales en formato laminado. Como la madera, su balance mejora con procesos de fabricación eficientes y control de adhesivos.

Respecto al corcho, la extracción no tala el árbol, se descorcha siempre cada 9-12 años. Para lo que mejor viene es para el aislamiento térmico y acústico. Sus ventajas: muy baja energía de proceso, gran elasticidad, resistencia al fuego sin halógenos y capacidad de absorber vibraciones. Además, el alcornocal es un ecosistema con alto valor ecológico.

En cuanto a las fibras vegetales (cáñamo, lino, kenaf, celulosa): paneles y mantas de fibras vegetales, o celulosa insuflada a partir de papel reciclado, ofrecen una excelente huella de carbono y buen comportamiento higroscópico (regulan humedad). Aquí lo importante es verificar que son resistentes al fuego y te dan cierta protección frente a humedades. Que no se te olvide exgir el EPD y la ficha técnica.

La lana de oveja es un aislamiento natural con baja energía incorporada, capacidad de adsorber contaminantes (como formaldehído) y buen comportamiento acústico. Lo que debes considerar son los tratamientos contra polillas (mejor sin biocidas problemáticos) y el controlar bien la humedad.

Reciclados y recuperados

materiales de construcción con baja huella de carbono

La economía circular reduce emisiones al evitar la producción primaria de materiales intensivos en energía. Aquí entran productos con contenido reciclado y, todavía mejor, materiales recuperados para reutilización directa (sin volver a fundir o cocer). Los dos principales son:

  • Acero reciclado. Producirlo por hornos de arco eléctrico a partir de chatarra reduce notablemente su huella respecto al acero primario (alto horno). Sus aplicaciones principales son las estructuras, armaduras, perfilería, carpinterías y barandillas. Pide porcentaje de contenido reciclado y EPD. Diseña uniones atornilladas y accesibles para facilitar el desmontaje y la reutilización.
  • Ladrillos de arcilla reciclada y ladrillo recuperado. Hay dos caminos:
    1. Contenido reciclado en mezclas cerámicas (por ejemplo, polvo cerámico o residuos inertes finos).
    2. Reutilización de ladrillo antiguo: la opción de menor huella si no se hace un recocido.

Innovadores y de baja emisión

material con menor huella de carbono

Aquí caben materiales y tecnologías que reducen energía de proceso o sustituyen componentes intensivos en carbono (como el clínker en los cementos), o bien evitan procesos térmicos de alta temperatura. Vamos a destacar estos 4:

  • Hormigón de bajas emisiones. Se hace una sustitución parcial de clínker con adiciones (escoria granulada de alto horno, cenizas volantes, puzolanas naturales o calcinadas, filler calizo). Nuevos ligantes y curados con CO2 y un diseño estructural optimizado.
  • Pizarra natural. Se extrae, se parte en frío y se labra mecánicamente. No hay hornos de cocción como en tejas cerámicas ni hornadas a alta temperatura como en otros materiales. Tiene una muy larga vida útil y un bajo mantenimiento, con una estética única y además, es reciclable como árido al final.
  • Tierra cruda y bloques de tierra comprimida (BTC). Este tipo de tierra no se cuece, se compacta y, en algunos casos se estabiliza con cal o pequeñas dosis de cemento. Tiene una alta inercia térmica, regulación higrométrica y un buen comportamiento acústico. Respecto al diseño es importante protegerlo frente a agua líquida (zócalos, aleros, revocos adecuados) y hacer un cálculo térmico para complementar con aislamiento donde sea necesario.

¿Qué material tiene la menor huella de carbono?

El material que menos huella de carbono suele tener es la pizarra natural. No obstante, esto no tiene por qué ser así en todas las ocasiones ya que depende de la función, la vida útil, el sistema constructivo y la logística.

Si nos centramos en usos típicos como cubiertas y fachadas, la pizarra natural suele situarse entre las opciones con menor huella de carbono por m2 instalado. Esto es así porque:

  1. Sus procesos son sin cocción. A diferencia de cerámicos o materiales que requieren hornos a 900-1200ºC, la pizarra se extrae y se labra con procesos mecánicos en frío. Menos energía, menos emisiones en fabricación.
  2. Si está bien instalada, puede superar los 60-100 años.
  3. Poca necesidad de repintados o tratamientos, buena resistencia al fuego, estabilidad frente a rayos UV y al clima en general.
  4. Fin de vida útil circular.
  5. Compatibilidad con otros sistemas ventilados.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que la pizarra pesa y no se fabrica en todas partes, por lo que si no lo fabrican cerca de ti, el transporte puede ya «penalizarte» bastante. Por eso deberías comparar con el EPD y ACV ,que os hemos comentado antes, de soluciones completas con una unidad funcional clara. También hay que optimizar el diseño para aprovechar bien todos los años que dura.

Mejores materiales para construir una vivienda de calidad y sostenible

Una vez ya tenemos claros todos los materiales con baja huella de carbono, hay que saber cómo implementarlo en construcción para que siga siendo una vivienda de calidad y eficiente.

  1. Estructura.
    1. Madera certificada. Rápida de montar y aún siendo prefabricada muchas veces, es bastante precisa.
    2. Si lo que tienes cerca es el hormigón de bajas emisiones también está bien, con un diseño optimizado para un menor volumen.
    3. Acero reciclado para refuerzos o uniones atornilladas que faciliten el desmontaje en un futuro.
  2. Cubierta.
    1. Pizarra natural por su durabilidad y comportamiento frente a posibles incendios o el clima. Con una buena subestructura ventilada, te acompaña décadas.
    2. Si no tienes ningún proveedor cerca, compara tejas cerámicas de alta eficiencia (con EPD) y sistemas de cubierta ajardinada para una mejor impermeabilización.
  3. Fachada.
    1. Fachada ventilada con pizarra natural o madera tratada y certificada.
    2. Cal y arcilla sobre muros de tierra cruda.
  4. Aislamientos.
    1. Fibras vegetales o lana de oveja.
    2. Si necesitas aislamientos inorgánicos, busca alto contenido reciclado y EPD (p. ej., lanas minerales con vidrio reciclado).
  5. Acabados.
    1. Morteros de cal hidráulica natural o cal aérea en acabados, por su menor huella y capacidad de carbonatación a lo largo del tiempo.
    2. Suelos de madera certificada o bambú.
    3. Pinturas y barnices minerales o de bajo COV, con fichas técnicas claras.
  6. Carpinterías y vidrio.
    1. Madera con secciones optimizadas o aluminio con alto contenido reciclado y rotura de puente térmico.
    2. Doble o triple acristalamiento según el clima.
  7. Instalaciones, integración renovable y control. No olvides que la sinergia material-sistema es muy importante: una envolvente de muy baja demanda energética (gracias a buenos materiales) permite reducir equipos y apostar por energías renovables, que son una mejor inversión.
  8. Recuerda favorecer a proveedores locales o regionales, porque el número de embalajes será menor y optimizará el transporte con cargas completas y rutas cortas.

Si os sigue interesando este tema, os recomendamos: cómo reducir la huella de carbono.